
Para equipos web que aceleran una página, cumplen un límite de carga o preparan una colección de imágenes.
Aligera la imagen con un nivel de calidad ajustable y obtén un archivo de menor peso manteniendo el aspecto adecuado para su uso previsto.
Para una foto destinada a una entrada de blog, baja la calidad gradualmente y compara el peso resultante con el aspecto visible. Un valor moderado suele reducir el archivo sin diferencias visibles en pantalla, pero los detalles finos y el texto pueden resentirse si bajas demasiado.
La compresión tiene lugar en tu navegador. La imagen se lee desde tu dispositivo, se recodifica según el nivel de calidad elegido y luego se ofrece para descargarla. No hace falta subir nada y la herramienta no conserva el archivo original después del procesamiento.
No, solo es un punto de partida útil. El mejor valor depende del sujeto y del propósito; una foto muy detallada puede necesitar un ajuste más alto, mientras que un gráfico simple a veces soporta una compresión más fuerte.
Esta página describe un control de calidad, no un paso de redimensionado. Las dimensiones en píxeles siguen siendo las del archivo cargado, a menos que la herramienta muestre claramente otra opción en el momento del procesamiento.
Mira la vista previa a tamaño completo y amplía rostros, texto y bordes. Luego descarga el archivo y compara su peso con el original para decidir si el equilibrio te conviene.